domingo, 26 de abril de 2015

Las ganas de volver

A todas las amigas que tengo en Graná que se han quedado embarazadas las han echado del trabajo o no les han renovado y la única que no, trabaja en la empresa de su padre, que ya estaría feo.
En Madrid incluso a una en la propia Universidad no le renovaron llevando un mes de baja maternal pero seis años encadenando contratos para el mismo trabajo. Ahí por suerte intervino la justicia, pero la sola idea es para reflexionar muy fuerte.
Ahora que la familia sabe que estoy embarazada preguntan si lo tendré allí porque la sanidad es muy buena (no), si pensamos volver para que los hijos se críen como españoles (no), que aquí pagarán más pero allí se vive mejor (según se mire).
Y no es que no lo pensemos, sobre todo cuando vamos de visita como hace poco en vacaciones, pero claro, luego te empiezan a contar y empiezas a pensar en lo que quieres hacer con tu vida... Todas las antes citadas empezaron a tener hijos en los 30 porque estudiaron e hicieron carrera. Y la carrera se lo agradeció dejándolas en la calle y con apuros.
Así que, teniendo en cuenta que con la tarjeta sanitaria europea casi sólo tienes derecho a urgencias y médico de desplazados, y que no quiero sufrir por mi puesto de trabajo mientras decido cuántos niños tener y los tengo, por ahora puedo asegurar que hablarán alemán bilingüe.
Y Alemania no es el paraíso, aquí echan a los hombres porque su pareja esté embarazada, hasta 8 semanas antes del parto, porque pueden coger lo que quieran de los 12 meses de baja que les dan a ambos progenitores.
Pero es un mal menor con el que podré vivir.
Porque viendo la realidad se me quitan las ganas de volver.

martes, 21 de abril de 2015

La mierda de los alemanes

Como cada año a mitad de abril se inaugura el Frühlingsfest, la fiesta de la cerveza de primavera, que dura hasta el primer fin de semana e mayo terminando con el levantamiento del Maibaum (Pinga del mayo) el 1 de mayo.
Es lo mismo que el Oktoberfest, pero la mitad, y con la gran diferencia de que el primer sábado se inaugura con un Flohmarkt gigante que ocupa la mitad del recinto ferial de Theresienwiese.
Sólo había podido ir el primer año, en busca de Dirndls para todas, y éste ha sido el primero que ha conocido el Marommo. Con lo que le gustan a él los rastros y a pesar de que lo habíamos avisado, se sorprendió de lo inmenso que era. No conseguimos verlo entero, pero siempre hay un par de cosas que llaman la atención.
La otra vez fueron lavabos de una peluquería entera, este año carteles de restaurantes, el columpio vaca viejunto y un montón de ruecas. Aunque las ruecas no deberían sorprendernos, con tanto hipster era de esperar.
En general son puestos que se dedican como a recoger un cierto tipo de cosas e imagino que las juntan para venderlas en este tipo de rastros grandes, donde tienen más posibilidades de venderlas. También hay mucha mierda. Pero mierda en plan de gente que recoge todo lo que tiene tirado por casa (muñecas viejas que dan yuyu, mochilas y zapatos usados, etc) y lo pone en una mesa plegable y a ver si cuela. 
Al final del día hay unos contenedores donde la gente tira lo que no ha vendido y no se quiere llevar de vuelta a casa, y hay un montón de rumanos gitanos gente alrededor mirando si hay algo aprovechable, o chatarra simplemente.
Por otro lado a la vez ha llegado la primavera y la estamos aprovechando todo lo que se pueda.
Siempre digo que el verano en Alemania (y en particular en Múnich) es en abril y por ahora casi siempre se ha cumplido. Mejor disfrutar ahora, que en julio y agosto ya lloverá.